Tanto si eres arrendador como si estás buscando un apartamento para alquilar, debes contar siempre con la fianza. En los pisos para alquilar en Valencia, también. Esto es así porque la fianza no es un capricho del propietario, es una obligación establecida por la ley. ¿En qué consiste y cómo se hace?

Como inquilino debes pagar la fianza en metálico cuando se firma el contrato de alquiler, y el propietario, en contra de lo que mucha gente piensa, no puede usar ese dinero como quiera. Está obligado a depositarlo en un organismo oficial que lo tendrá en custodia hasta que el contrato de alquiler se extinga. En ese momento se le devolvería al propietario, y este al inquilino. ¿Entera? Según.

Nuestros pisos para alquilar en Valencia podrían tener una fianza de un mes (si se usan como vivienda) o de dos meses (para otros usos, como por ejemplo una oficina o despacho). Si todo va bien, se devolvería la cantidad íntegra. Pero se podría descontar:

– Si hay que reparar daños en el piso, pero no los daños producidos por el paso del tiempo y el uso normal del inmueble.

– Si hay que pagar deudas pendientes. Por ejemplo, si el inquilino se va sin pagar el agua o la electricidad.

– Si el inquilino ha dejado sin pagar el último mes o los anteriores. El inquilino debe pagar el último día, y no puede decir «cóbrate el último mes con la fianza». No funciona así. Pero si el inquilino se va sin pagar sus mensualidades, el propietario puede reclamar una indemnización, y la fianza podría cubrirla.

Como ves, la fianza no es algo que se regule arbitrariamente entre las dos partes. Aquí hemos señalado los elementos más básicos, pero hay otros detalles de interés. En Cassana resolveremos tus dudas más concretas.